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Blog     Dilma y su serie de eventos desafortunados, Carmen Beatriz Fernández


 25 Septiembre, 2014      Admin OCPLA      Comunicación Política, Marketing Político,      Comentarios    
Dilma y su serie de eventos desafortunados, Carmen Beatriz Fernández

Dilma Rouseff está nerviosa. Y tiene buenas razones para ello: las cosas no vienen saliéndole bien ultimamente. Con altos niveles de aprobación durante toda la gestión que fingían ser muy sólidos, parecía que el camino a la reelección de Dilma Rousseff como presidenta brasileña estaba despejado. Pero los problemas comenzaron a aparecer hace poco más e un año

Primero fueron los disturbios de junio de 2013, que hicieron añicos esos sólidos niveles de popularidad que había mantenido: en un par de semanas Dilma perdió 27 puntos de apoyo y lo que es quizás peor, convenció a buena parte de su electorado de que el cacareado milagro brasileño era sólo una ilusión.

Pero venía el Mundial, casi en vísperas de la elección presidencial, y se creía era su mejor carta bajo la manga. Dilma comenzó a subir de nuevo. Sin embargo el Mundial no sólo resultó ser cada vez más impopular, sino que desnudó un mundo de corrupción que salpicaba a un amplio entorno gubernamental. Un mayoritario 55% del país consideró que el Mundial le traía a Brasil más perjuicios que beneficios.

Pese a ello, y pasado el mundial, Dilma seguía liderando ampliamente las preferencias electorales, aunque la holgura de su ventaja mermaba de forma constante antes sus contrincantes Eduardo Campos y Aecio Neves. El último estudio de Pew Global encontró que el 72% de los brasileños están insatisfechos con la forma en que las cosas van en Brasil: el crimen, la salud pública y la corrupción política siguen masivamente percibidos como los principales problemas.

A Dilma venía resultándole difícil convencer a su electorado de que era posible volver a creer en ella y en el PT. Su mensaje de campaña se centraba, más que en lo positivo, en alentar los temores a volver al pasado, si ocurría eventual un cambio de rumbo, como lo muestra este spot.

Cierto es que Brasil lleva dos décadas en franco avance. Fueron buenos los tiempos de Lula, y lo fueron tambien los que le precedieron, Los brasileños han ido mejorando progresivamente sus niveles de vida. Con Dilma, sin embargo, la era de crecimiento parece haberse estancado. Por ello, a falta de poder ofrecer más, se contentaba con amenzar con que “podrías perder lo que has logrado”. Parecía bastar con ello. Dilma ya no estaba tan cómoda, pero en la carrera presidencial seguía siendo ‘prima inter pares’

Y es allí donde ocurre el inesperado fallecimiento de Eduardo Campos en un accidente de aviación. Tras el accidente, el PSB, partido de Campos, decide nominar a Marina Silva en su sustitución. Silva era la candidata a la vicepresidencia, compañera de fórmula de Campos, y bastante más popular que éste -ya durante el pasado abril, cuando se barajaba su nombre como candidata, había alcanzado un 27% de popularidad-.

Tras la nominación sus opciones han subido vertiginosamente hasta el 29% (Ibope) en un virtual empate técnico con Rousseff (34%), en el que Aecio Neves se convierte en opción minoritaria, aunque mordiendo un importante 19% del electorado. Y aún peor: en una hipotética segunda vuelta frente a Silva, Rousseff perdería 45% a 36% (Ibope).

La base electoral de Marina Silva podría tener un sólido 25%. Viene desde las elecciones de 2010, cuando irrumpió como factor sorpresa de una contienda que el PT tenía claramente ganada. “Preste atención a Marina” fue entonces su lema, en una contienda donde creció sin prisa, pero sin pausa.

Silva gana en las ciudades, Rousseff en los pueblos pequeños y el mundo rural. Silva gana también entre los electores con más educación formal, Rousseff entre los menos educados. Ambas se disputan al elector mayoritario en las clases medias y bajas, mientras que los más ricos se orientan hacia Aecio Neves. Silva gana ampliamente entre evangélicos y otras religiones no católicas y, quizás el dato más demoledor para Rousseff, Silva gana entre los estratos más jóvenes. Representa mucho más claramente el futuro y Dilma el pasado.

Falta sólo un mes para la elección y Brasil se mueve. De momento la presidenta ve ya muy lejanas las posibilidades de ser reelecta en primera vuelta. Y el paracaídas no abre…

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Publicado originalmente en Sesión de Control

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